UN MUNDO ATENDIDO POR ROBOTS

La tecnología avanza a pasos agigantados y cada vez son más las áreas en las que los robots comienzan a hacer tareas de humanos

Quién no soñó alguna vez durante la infancia, con poder ser asistido por los robots de Los Supersónicos, o ayudado por C-3PO y R2D2 – los fieles amigos de Anakin y Luke Skywalker en Star Wars. Esos androides podían hacer de todo: desde cocinar y limpiar para una familia, hasta aconsejar y acompañar a los humanos a lo largo de sus aventuras. Y aunque durante décadas aquella tecnología formaba parte de un futuro inalcansable, el desarrollo acelerado de la robótica y la inteligencia artificial, parecen haber transformado hoy esa ficción en realidad.

1. Robots en los aeropuertos

Al llegar a alguna de las enormes terminales aéreas de hoy en día, hasta el viajero más asiduo experimenta la sensación de estar perdido en un lugar caótico en el que lo aguardan larguísimas filas y empleados con cara de pocos amigos. No es casualidad que la experiencia de pasar por un aeropuerto sea percibida por muchos como más estresante que una mudanza.

El robot Airport Guide, de LG, fue desarrollado precisamente para aliviar el estrés de los pasajeros en los aeropuertos. Con un diseño amigable, tecnología de reconocimiento de voz y tamaño casi humano, este robot que habla cuatro idiomas (inglés, coreano, chino y japonés), está preparado para cubrir varias de las funciones de un empleado aeroportuario. Programado para darle la bienvenida al viajero, el Airport Guide Robot puede, con solo escanear el código de barras de un ticket aéreo, proveer toda la información necesaria para el vuelo, desde el número de puerta de embarque hasta la hora y las condiciones climáticas que el pasajero encontrará en el lugar de destino.

2. Robots en los hoteles

Y si faltaba algo para que la experiencia del turista sea como estar dentro de un film de ciencia ficción, algunos hoteles, como el M Social de Singapur, están introduciendo androides que se ocupan del room service. Estos robots, capaces de maniobrar y corregir el rumbo cuando se topan con obstáculos, son los encargados de llegar sin problemas hasta las puertas de las habitaciones para hacer pequeñas entregas a los huéspedes. Otro hotel que se tomó muy en serio este tema, es el Henn na de Japón, que está considerado como el primer hotel del mundo atendido casi completamente por robots. Un conserje humanoide con reconocimiento de voz, un maletero automático, y un mozo robot que sirve el desayuno, son algunos de los sorprendentes ciberempleados que prestan servicio a los pasajeros.

3. Robots en bancos

Algunos bancos también se han sumado a esta tendencia de incorporar personal robot para ciertas tareas. Es el caso del Banco Mizuho de Japón, que utiliza androides Pepper para recibir al público y contarle en 19 idiomas, acerca de los productos que el banco puede ofrecerle.  Para los responsables de esa entidad, la inclusión de robots hizo que los tiempos de espera se hagan más tolerables para los clientes. Al igual que en el Bank of Tokio-Mitsubishi UF, en donde incorporaron a Nao, un robot que puede distinguir los rotros de los más de cinco millones de clientes que visitan la sucursal.

4. Robots en desastres

Y si hay una cualidad que podía hacer la diferencia entre robots y humanos es la fuerza. Para eso fue creado Walk-Man, un robot humanoide de 1.85 mts y 120 kilos, desarrollado por el Instituto Italiano de Tecnología de Génova, que actúa en desastres naturales o provocados por el hombre. Sus poderosas habilidades de manipulación, le permiten levantar paredes derrumbadas o girar válvulas para liberar personas que han quedado atrapadas. Walk-Man Puede caminar, conducir, arrastrarse sobre escombros, y operar con suma habilidad herramientas como taladros neumáticos o cortadoras.

Si bien son justificados los temores de un futuro con riesgo de pérdida de empleos vínculados a la incorporación de robots en el mundo laboral, también es cierto que éstos podrían ahorrarle a los humanos, la ejecución de tareas peligrosas, repetivas o de baja calificación.  Trabajar codo a codo, y convivir  en armonía con las máquinas, parece ser el enorme desafío de las próximas décadas. Desafío que sin lugar a dudas ya ha comenzado.